JAZZ AL PARQUE, UN CAMINO AL JAZZ AUTÉNTICAMENTE COLOMBIANO

Por: Pablo Miguel Castillo

 

El ayer

Fueron 500 personas las que se reunieron en la primera edición de Jazz Al Parque, llevada a cabo en el Parque de la Independencia aquella fría tarde de 1995. La cultura de los festivales que se vive hoy en día no era muy fuerte hace 23 años, por lo que la simple idea de organizar un festival de entrada libre no fue muy popular en la opinión pública del momento.

 

Sin embargo, en 1998 el Parque Nacional recibió a los casi 1,000 asistentes que disfrutaron de buen jazz. Para final del siglo, Canal Capital ya transmitía el evento, lo cual ayudó a posicionar la música jazz en un público no muy familiarizado con este género musical.

 

El inicio del siglo XXI fue una temporada difícil para el jazz en Colombia. El festival se trasladó para La Media Torta y reportó la más baja asistencia en su historia.

 

Más de una década después de la primera edición, en 2007, el Parque de los Novios fue testigo de un boom cultural, siendo evidente en las 10,000 personas que asistieron. Gracias al internet y la aparición de medios de comunicación alternativos, el jazz se ganó el amor de un nuevo público.

 

El año 2010 fue un antes y un después en la historia del festival. Se realizó en el Parque el Country de Bogotá, lugar donde se realiza hoy en día. Con la ocasión de celebrar los 15 años del festival, la Big Band de Bogotá reunió 40 músicos en escena y los 25,000 asistentes hicieron historia.

 

Para el año 2015 el festival ya se había convertido en una institución musical y un referente musical en Colombia. En el marco de la celebración de sus 20 años, el Parque el Country fue de nuevo el lugar seleccionado para recibir a los 25 mil asistentes.

 

El hoy

El año 2017 fue histórico; con la gala de apertura realizada en el Teatro Jorge Eliecer Gaitán y el evento principal en el Parque el Country, esta edición contó con una variada programación de actividades académicas y culturales en toda Bogotá. Por un lado, el público general pudo participar en talleres de improvisación y composición de jazz dictados por profesores invitados y artistas que hicieron parte del cartel del festival. Por otro lado, distintas organizaciones como la Escuela de Música EMMAT, la Universidad de los Andes y la Universidad Tadeo Lozano organizaron conferencias de músicos, compositores y escritores, así como se llevaron a cabo festivales universitarios de jazz y conciertos abiertos para todo público.

 

La cuota nacional en el festival fue el grupo Gualao, originarios de Pasto. Además, celebrando los 100 años de la primera grabación de jazz de la historia, el maestro Ricardo Jaramillo presentó un tributo a la música jazz interpretando obras destacadas en este siglo de historia. Internacionalmente, Chucho Valdés, Rosario Giuliani, Juan García Herreros – Snow Owl y Jazzmeia Horn hicieron historia.

 

 

El futuro

El futuro de Jazz al Parque es inspirador. No solo el público es más numeroso, sino que el festival promete abrir nuevos espacios en escenarios alternativos que consolidarán a Bogotá como un exponente cultural, económico y social en un público consumidor de música. Para esto, es vital la alianza del sector privado con el público, así como la promoción de nuevos espacios y tarimas con el fin de ampliar la programación del festival y volver a Jazz al Parque un referente cultural a nivel latinoamericano.

 

Ahora, desde la perspectiva del público, estoy convencido que es clave que nos apropiemos de nuestros artistas. Es cierto que el jazz, en el amplio sentido de la palabra, no es un género que corra por nuestra sangre colombiana ni por nuestras tradiciones. Sin embargo, esto no nos impide apropiarnos del jazz hecho en Colombia. Es increíble el crecimiento que el festival ha tenido en estas dos décadas de vida, pero ahora la tarea es impulsar a todas esas propuestas artísticas nacionales que están fusionando el jazz con los sonidos de nuestra región y creando nuevas expresiones de arte y cultura. El camino ya está abierto hacia un boom de jazz auténticamente colombiano y es nuestro compromiso como ciudadanos, amantes del jazz, abrirle a estos artistas no solo las puertas de los festivales, sino las puertas de nuestros corazones.

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