¿RENACER DEL ROCK EN COLOMBIA?

Por: Pablo Miguel Castillo

Twitter:@SalamandraMh


El sabor del caribe colombiano, la belleza de nuestras mujeres y los dulces sonidos del pacífico se encuentran bastante lejos del frío y la neblina londinense. Fue Inglaterra el país que invadió el mundo con rock. La década de los 60’s exportó a los Beatles, Rolling Stones, David Bowie y Pink Floyd, como por mencionar algunos. En Colombia no fuimos ajenos a esta invasión que permitió el nacimiento de grupos como los Flippers (y su banda del Sargento Flipper, entiéndase la referencia), los Speakers y los Yetis.

Colombia, por naturaleza, no es un país donde el rock corre por nuestras venas. Nuestra cultura y herencia nos lleva a crear vallenato, salsa, merengue y cualquier género que represente la alegría de nuestro pueblo y nuestras tradiciones. Mientras que “Wonderful Christmastime” de Paul McCartney suena por toda Europa y Estados Unidos en época de navidad, aquí escuchamos La Fiesta de Pilito y la eterna incógnita de por qué se casó Adonay.

Sin embargo, esto no significa que no haya buen rock en Colombia. Tras siempre haber creado este arte como respuesta a los cambios del mundo, fue en los 90’s cuando los colombianos nos apropiamos de un sonido y una energía. Aterciopelados, Kraken, Poligamia, Ekhymosis y La Pestilencia, entre otros, lograron imprimirle una identidad al rock colombiano al dejar de imitar sonidos del exterior y encontrar en nuestro folklore y ADN del pacífico esa explosión de sangre colombiana. Por ejemplo, el disco “El Dorado” de Aterciopelados nos regaló un rock tan auténtico, que nos abrió el camino hacia un mundo de exploración y fusión entre las reglas de un rock tradicional con el mundo de posibilidades que nos ofrece el folklore colombiano.

Lo que hoy existe en rock es prometedor. Los recientes Grammy latino de Diamante Eléctrico a “Mejor Album Rock” y la consolidación de una escena musical unida, el movimiento #YoCreoEnLoDeAcá y el trabajo que muchas bandas y managers realizan todos los días, ha sido imprescindible para lograr exportar rock de calidad a nuestros vecinos latinoamericanos. Colombia está en el ojo del huracán musical a nivel mundial gracias al éxito que han logrado artistas nacionales como J Balvin, Maluma e incluso Carlos Vives. Así estos artistas no hagan rock, han puesto el nombre de Colombia en el panorama de un público cada vez más globalizado y con ganas de descubrir nuevos sonidos. Por eso, es necesario que la escena rockera nacional aproveche este momento de efervescencia y calor para mostrar que Colombia sí es un país de rock y que lo hacemos muy bien.

 

La actualidad

Hace poco estuve en el Tabogo Fest en Revolution Bar, donde se unió la escena rockera bogotana y ofreció un espectáculo total: The Mills y Rocka, ambas bandas rockeras de vieja guardia que lograron hacer vibrar la tarima. Las cuotas emergentes del festival fueron Lika Nova y Midblue, particularmente me volví fan de este último grupo: energético y retador.

Ahora, solo nos queda escuchar las nuevas propuestas de Burning Caravan, TELEBIT, Superlitio, LosPetitFellas, Carlos Reyes, entre otros, y nos daremos cuenta que el espíritu de experimentación y fusión con sonidos de nuestras raíces sigue intacto. Lo único que queda es seguir luchando.

 

¿Mis recomendaciones?

En Revolution Bar se disfruta de todo. Este lugar ha demostrado ser una tarima importante para la escena rockera emergente, donde incluso han pasado artistas de talla internacional como El Kanka y Los Cafres.

 

Ozzy Bar, tarima importante para ese movimiento underground bogotano. Ha sido un lugar de paso para artistas enormes como Manuel Medrano y excelentes tributos: Classicstone Ensemble (Beatles, Queen y Pink Floyd), como mi favorito.

 

Smoking Molly, a unos cuantos pasos de la plaza de toros, ha presentado a una cantidad enorme de artistas que fusionan rock con lo que sea, y suena buenísimo. Cohetes y Black Pop, entre mis favoritos.

 

En Spotify, la playlist ‘Yo Creo en lo de Acá’ de TELEBIT nos puede refrescar los oídos con las canciones más representativas de todo el talento de nuestro país, así como la lista ‘Banda amigas’ de Camilo Séptimo nos puede llenar de la energía que caracteriza la música a latinoamericana en general.

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